Boca cuenta con una generación de juveniles que se abre paso en el plantel profesional. Refuerzos que llegan desde las inferiores para aportar nuevos aires a la experiencia acumulada del Xeneize.
Los pibes presionaban desde abajo para ocupar un lugar en el plantel. Lo hacían a fuerza de méritos, buen desempeño y disciplina. Y con el paso del tiempo y la salida de algunos jugadores en el receso de invierno, mucho los jóvenes de la reserva encontraron su lugar dentro del grupo que conduce Falcioni. Pero la alegría de Boca no pasa sólo por el ascenso de los juveniles sino por las buenas actuaciones que han tenido en los minutos que les tocó estar.
A la fuerza de Erbes, la calidad de Sánchez Miño, la destreza de D’Angelo y la velocidad de Gaona Lugo, se le sumaron una camada de chicos que empezaron a acumular partidos durante el último campeonato y la gira que acaba de terminar. Manuel Vicentini se convirtió en una alternativa valiosa para el arco de Boca, Brian Flores y Alan Aguirre se mostraron desenvueltos en la defensa mientras que Cristian Álvarez y Leandro Paredes le dieron calidad y juego al Xeneize de mitad de campo para adelante.
Entonces los refuerzos de Boca también llegaron desde abajo, desde el lugar de formación donde Oscar Regenhardt los termina de pulir para darles el envión a Primera. Una camada de juveniles asoma en Casa Amarilla para aportarle frescura a un plantel profesional con nombres de peso y experiencia. Serán dirigidos por Falcioni y liderados por el “Flaco” Schiavi, el capitán que agarró la cinta cuando Román decidió partir.
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